Historia contra el cambio climático || Proyecto cómic parte 1
Estas últimas sesiones en la clase de plástica, hemos estado desarrollando la idea de crear un cómic basado en una historia contra el cambio climático. Y aunque el proyecto se va a realizar por grupos, que una vez terminado os lo daré a conocer por esta plataforma, si que hemos tenido la oportunidad de crear una historia de manera individual basándonos en una pintura de nuestros dos autores.
En mi caso me he decidió por La nave de los locos de el Bosco.
Mi historia gira en torno a la contaminación de las aguas, debido a que este elemento se encuentra en la obra escogida. Esta protagonizado por una niña entorno a los diez años de edad llamada Alba, quien es elegida para realizar una tarea muy importante.
Sin más dilación os dejo mi pequeña y humilde historia.
En mi caso me he decidió por La nave de los locos de el Bosco.
Mi historia gira en torno a la contaminación de las aguas, debido a que este elemento se encuentra en la obra escogida. Esta protagonizado por una niña entorno a los diez años de edad llamada Alba, quien es elegida para realizar una tarea muy importante.
Sin más dilación os dejo mi pequeña y humilde historia.
La misión de Alba
Era
una tarde cálida de verano en un pequeño pueblo del norte del país. Debido a la
agradable temperatura, muchos de los habitantes habían decidido bajar hasta el lago
que se encontraba nada más salir del pueblo.
Allí,
junto a la orilla, si nos fijamos bien, podemos ver a un grupo de niños preparándose
para jugar al escondite. Y es que aunque todavía el sol estaba lo suficientemente
alto como para que aquellos que quisiesen tumbarse y disfrutar de la calidez de
este pudiesen, aquellos más temerosos al astro podrían encontrar ya pequeñas
sombras cerca de los árboles que rodeaban toda la orilla del lago.
Los
niños habían aprovechado que ahora corría un poco el aire para salirse del agua
y empezar la pequeña partida. En cuanto uno de ellos se tapó los ojos, una
decena de niños y niñas salieron corriendo hacia todos los lados entre risas.
Algunos se escondieron realmente cerca, entre algunos vecinos o tapándose con
las toallas. Sin embargo, otros como Alba, decidieron ir un poco más allá.
Nuestra amiga decidió que el mejor sitio para que no la encontrasen sería la pequeña
arboleda a un par de metros del lago.
Sin
sentir ningún tipo de miedo por la falta de luz provocada por las copas de los
árboles, se adentró cada vez más y más hasta que lo único que se encontró a su alrededor
fueron árboles, los cuales empezaban a parecer que se acercaban cada vez más y
más. Sin embargo, algo le decía a Alba que tenía que seguir andando, por lo que
lo hizo.
Su
sorpresa fue mayor cuando delante de ella apareció una pequeña silueta sentada
en lo que parecía un tronco de un árbol. – Hola Alba – dijo la figura con una
voz suave – hemos esperando mucho tiempo para que alguien como tú se acercase
hasta nosotros.
La
pequeña niña sin saber muy bien que hacer asintió esperando a que la figura se
explicase.
-
Es normal que estés confundida, los árboles no solemos hablar con los humanos con
demasiada frecuencia – habló de nuevo la figura, aunque esta vez el tono de la
voz era un poco más jovial – necesitamos a alguien puro de corazón y libre de prejuicios
para enseñarle el terrible futuro de este bello lugar.
Alba
no acababa de creerse que aquel pequeño ser que la miraba fijamente se tratase
de un árbol, y mucho menos que pudiese enseñarle el futuro, y aunque abrió la
boca para preguntarle clase de broma era esta, una gran proyección de lo que
parecía ser el lago en el que hace unos instantes se encontraba apareció ante
ella.
-
¿Pero..? – empezó Alba un poco confusa, ya que el paisaje no era tal y como lo
recordaba. El agua ya no era azul, sino de un marrón verdoso, y si te fijabas
un poco más en la gran imagen, podías ver como no solo en la orilla, sino
también en la superficie, se podían ver plásticos y basura. Pero lo que más le
llamó la atención a la morena, fue como dos personas andaban despreocupadamente
cerca de la orilla y tiraban al agua lo que parecía ser una bolsa de patatas
fritas - ¿Qué le ha pasado al lago? – preguntó asustada sin saber cómo
reaccionar ante tal imagen.
-
Vosotros, querida niña – respondió la figura en un tono solemne – No os dais
cuenta de que las basuras se acumulan en el agua y creéis que todo aquello que tiráis
o no recicláis desaparece por arte de magia – mientras decía esto la figura
movió la cabeza a modo de desaprobación – necesitamos que alguien habrá los
ojos a la sociedad, o todo el planeta acabará como la imagen que acabamos de
ver – señaló alzando la voz.
-
¿Y esa persona soy yo? – preguntó la niña confusa – si solo tengo diez años –
exclamó incrédula.
-
Eso no importa, un día crecerás y podrás hacer mucho más de lo que haces ahora,
pero por el momento no vendría nada mal que comentases a las personas adultas
que es lo que deben y no deben hacer, a no ser claro que quieras que el lago
desaparezca… - continuó la figura.
-
Eso no – respondió rápidamente Alba - ¿qué tengo que hacer? – preguntó entusiasmada
sintiendo que podría hacer algo mucho más valioso.
Tras
esa extraña tarde, Alba no dejo de pensar en un momento en los peligros que se
avecinaban si no se cambiaba el modo de vida, y ahora, diez años después, Alba
es una alumna de magisterio dispuesta a concienciar a sus futuros alumnos del
cambio climático y sus terribles consecuencias.
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